17 Contradicciones del capital y el fin del Capitalismo

Diecisite contradicciones y el fin del capitalismo17_Contradicciones del capital y el fin del Neoliberalismo

Primera edición: Octubre de 2014

Autor: David Harvey

Traducción: Juan Mari Madariaga
Maquetación y diseño de cubierta: Traficantes de Sueños [taller(arroba)traficantes.net]
Editorial: Traficantes de Sueños

Podemos vivir perfectamente bien en un mundo fetichista de signos y apariencias superficiales, sin necesidad de saber nada de cómo funciona (del mismo modo que podemos accionar un interruptor y disponer de luz sin saber nada de la generación de electricidad). Sólo cuando sucede algo extraordinario –los estantes del supermercado están vacíos, los precios suben disparatadamente, el dinero que guardamos en nuestra cuenta disminuye bruscamente de valor, o la luz no se enciende – nos hacemos las grandes preguntas sobre por qué y cómo esas cosas que suceden «tan lejos», más allá de las puertas y de los muelles de descarga de los grandes almacenes, pueden afectar tan espectacularmente a la vida y el sustento cotidianos. […]

LAS CRISIS SON esenciales para la reproducción del capitalismo y en ellas sus desequilibrios son confrontados,  remodelados y reorganizados para crear una nueva versión de su núcleo dinámico. Mucho es lo que se derriba y se  deshecha para hacer sitio a lo nuevo. Los espacios que fueron productivos se convierten en eriales industriales, las viejas fábricas se derriban o se reconvierten para nuevos usos, los barrios obreros se gentrifican. En otros lugares, las pequeñas granjas y las explotaciones campesinas son desplazadas por la agricultura industrial a gran escala o por nuevas e impolutas fábricas. Los parques empresariales, los laboratorios de I+D y los centros de distribución y almacenaje al por mayor se  extienden por todas partes mezclándose con las urbanizaciones periféricas conectadas por autopistas con enlaces en forma de trébol. Los centros metropolitanos compiten por la altura y el glamour de sus torres de oficinas y de sus edificios  culturales icónicos, los megacentros comerciales proliferan a discreción tanto en la ciudad como en los barrios periféricos, algunos incluso con aeropuerto incorporado por el que pasan sin cesar hordas de turistas y ejecutivos en un mundo ineluctablemente cosmopolita.

Los campos de golf y las urbanizaciones cerradas, que comenzaron en Estados Unidos, pueden verse ahora en China, Chile e India, en marcado contraste con los extensos asentamientos ocupados ilegalmente y autoconstruidos por sus moradores oficialmente denominados slums [áreas urbanas hiperdegradadas], favelas
o barrios pobres. […]

En este libro trataré de ir más allá de ese fetichismo y de determinar las fuerzas contradictorias que asedian al motor  económico que hace funcionar al capitalismo, porque creo que la mayor parte de las explicaciones sobre lo que viene sucediendo son profundamente erróneas: reproducen el fetichismo y no hacen nada por despejar la niebla del equívoco.
Haré sin embargo una clara distinción entre capitalismo y capital. Esta investigación se centra en el capital y no en el capitalismo. ¿Qué implica esa distinción? Por capitalismo entiendo cualquier sistema social en el que predominan de forma hegemónica los procesos de circulación y acumulación del capital a la hora de proporcionar y configurar las bases materiales, sociales e intelectuales para la vida en común. El capitalismo está cuajado de innumerables contradicciones, muchas de las cuales no tienen, sin mbargo, nada que ver directamente con la acumulación del capital. Esas contradicciones trascienden las especificidades de las formaciones sociales capitalistas. Como ejemplo podrían señalarse las contradicciones asociadas a las relaciones de género heteropatriarcales dominantes en las antiguas Grecia y Roma, en la antigua China, en Mongolia o en Ruanda. Lo mismo se puede decir de las distinciones raciales, entendidas como cualquier
pretensión de superioridad biológica por parte de algún subgrupo de la población frente al resto (la raza no se define por lo tanto en términos de fenotipo: las clases obrera y campesina en Francia a mediados del siglo XIX eran abierta y  ampliamente consideradas como biológicamente inferiores, opinión que cabe detectar en muchas de las novelas de Zola). La racialización y las discriminaciones de género se mantienen desde hace mucho tiempo y es evidente que la historia del capitalismo está intensamente racializada y generizada. Cualquiera podría entonces preguntarme por qué no incluyo las contradicciones de raza o de género (junto a muchas otras, como el nacionalismo, la etnicidad y la religión) como  fundamentales en este estudio de las contradicciones del capital.

David Harvey
Introducción: Sobre a Contradicción

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